"El corazón me resbala por las tuberías de este cuarto y ya no hay forma de sacarlo."








jueves, 4 de marzo de 2010

Su querida abuela.

Sentada en un viejo y húmedo tronco situado en el jardín de sus abuelos, Carmen piensa en todos los momentos que vivió en esa casa. Cuantas veces había pasado por allí corriendo hambrienta y feliz cuando llegaba del colegio.
Siempre abría la puerta con tanta fuerza que rebotaba contra la pared, para volver a cerrarse de un portazo, a la vez que gritando profería las palabras mágicas “Abuela! Que hay hoy para comer?”
Ella siempre le tenía su comida favorita sobre la mesa, lista para ser devorada por una niña que por su inocencia, espontaneidad y felicidad era la alegría de la casa.
Y ahora, allí sentada en aquel rincón lleno de recuerdos, se da cuenta de que le debe tanto a aquella mujer… historias aprendidas, cuentos inventados, regañinas oportunas, momentos divertidos, alegres, felices. Momentos únicos para una niña que adoraba e idolatraba a aquella mujer de edad avanzada y pelo canoso, aquella mujer que le consentía todo, aquella mujer que no era, ni es, una mujer cualquiera, era… su querida abuela!!

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