"El corazón me resbala por las tuberías de este cuarto y ya no hay forma de sacarlo."
viernes, 26 de marzo de 2010
De cuando el tiempo no pasaba.
Silencio de metal en esta fría habitación, un agudo sonido de reloj marca las doce. El sol entra a raudales por la ventana. Nueve alumnos se empeñan en leer y releer unas frases que esperan que los salve de un asqueroso suspenso. Una profesora con pinta de haber vivido demasiado corrige un ejercicio, al parecer, mal hecho. La tinta roja se desliza sobre el papel, un tachón, un bien, un mal y finalmente como resultado una gran R en la esquina superior derecha. Dos y diez, suena la campana que marca el fin de aquella angustiosa mañana. Suspiros de alivio. Un gran fin de semana por delante.
viernes, 19 de marzo de 2010
Tiempo con sabor a vino.
Tiempo que se esconde tras sus enormes paredes golpeándolas febrilmente hasta hacerlas sangrar de dolor, como esos días cuando éramos pequeños y jugábamos a lanzarnos pedacitos de manzanas que nos hacían daño, pero no podíamos parar de reír, borrachos de vino.
Martillazos de futuro preso en un pasado irrevocable con manchas de presente, como noches sin estrellas y estrellas sin luna.
Tiempo atrapado en la soledad de aquella habitación gris, como cuando jugábamos al escondite sin luz y acabábamos besándonos en silencio, convirtiendo el frío en calor, la oscuridad en claridad, los minutos en horas, lo finito en infinito…
Martillazos de futuro preso en un pasado irrevocable con manchas de presente, como noches sin estrellas y estrellas sin luna.
Tiempo atrapado en la soledad de aquella habitación gris, como cuando jugábamos al escondite sin luz y acabábamos besándonos en silencio, convirtiendo el frío en calor, la oscuridad en claridad, los minutos en horas, lo finito en infinito…
viernes, 12 de marzo de 2010
Lejano a ti.
Viernes 12 de marzo lejano a ti.
Hoy me he despertado con una nueva marca roja en el cuello. La tapo, no quiero que ni el osito de peluche que descansa en mi cama vea el pequeño coagulo de sangre que me delata.
Salgo a la calle y pienso en lo irresponsable que soy, y todo me recuerda a ti: el pelo rebelde de aquel hombre, los labios finos de aquella mujer, el lunar específicamente colocado sobre el mentón de aquel niño…
Me arde el cuello, la mancha quiere salir, escapar de la pared dérmica donde está encerrada.
Me gustaría meterte en una cajita de madera y guardarte para siempre, transformarte en una edición de bolsillo o en una versión de viaje y llevarte en mi víscera roja con forma de corazón allá donde vaya.
La mancha me sigue ardiendo.
Te quiero, pero estás lejos y me gusta desahogarme en otras bocas imaginando que te pertenecen, perdóname.
Viernes 12 de marzo lejano a ti. Lo siento, yo soy así.
Hoy me he despertado con una nueva marca roja en el cuello. La tapo, no quiero que ni el osito de peluche que descansa en mi cama vea el pequeño coagulo de sangre que me delata.
Salgo a la calle y pienso en lo irresponsable que soy, y todo me recuerda a ti: el pelo rebelde de aquel hombre, los labios finos de aquella mujer, el lunar específicamente colocado sobre el mentón de aquel niño…
Me arde el cuello, la mancha quiere salir, escapar de la pared dérmica donde está encerrada.
Me gustaría meterte en una cajita de madera y guardarte para siempre, transformarte en una edición de bolsillo o en una versión de viaje y llevarte en mi víscera roja con forma de corazón allá donde vaya.
La mancha me sigue ardiendo.
Te quiero, pero estás lejos y me gusta desahogarme en otras bocas imaginando que te pertenecen, perdóname.
Viernes 12 de marzo lejano a ti. Lo siento, yo soy así.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Sí, a vosotros!

Me aburro, me aburro mucho. ¿Tendré algún límite? Porque siento que cada día lo supero más y más.
Ay!! Como me aburro!
Menos mal que existís vosotros… si, si vosotros!
Esos que me dan la felicidad por un momento.
Esos que me permiten desahogarme.
Esos que siempre me ayudan, me ayudan en silencio.
Esos que no protestan por nada, me hacen caso sin rechistar, se mueven como marionetas ante mi voluntad.
Sí, vosotros! Que grandes sois!
Vosotros que me entendéis, me apoyáis…
Sí, vosotros! Que me hacéis sentir como una reina, una princesa, una princesa de cuentos de hadas, como si de Alicia en el País de las Maravillas se tratase.
Solo con teneros delante entro en un mundo de ensueño donde mis sentimientos y pensamientos me inundan.
Me inundan y observo como la inspiración me invade, como mis sentimientos se reflejan en forma de palabras sobre el papel, como el bolígrafo, mi querido bolígrafo, se desliza rápidamente con fluidez.
Sí, vosotros! Que me ayudáis a encontrarle una salida a mis problemas, un sentido a mi vida. Que en cualquier rincón, en cualquier situación, en cualquier momento… estáis dispuestos a echarme una mano, a brindarme una oportunidad.
Sí, esto va por vosotros!
A mis pequeños utensilios de escritura, algo tan sencillo y familiar como un papel y un bolígrafo.
Ay!! Como me aburro!
Menos mal que existís vosotros… si, si vosotros!
Esos que me dan la felicidad por un momento.
Esos que me permiten desahogarme.
Esos que siempre me ayudan, me ayudan en silencio.
Esos que no protestan por nada, me hacen caso sin rechistar, se mueven como marionetas ante mi voluntad.
Sí, vosotros! Que grandes sois!
Vosotros que me entendéis, me apoyáis…
Sí, vosotros! Que me hacéis sentir como una reina, una princesa, una princesa de cuentos de hadas, como si de Alicia en el País de las Maravillas se tratase.
Solo con teneros delante entro en un mundo de ensueño donde mis sentimientos y pensamientos me inundan.
Me inundan y observo como la inspiración me invade, como mis sentimientos se reflejan en forma de palabras sobre el papel, como el bolígrafo, mi querido bolígrafo, se desliza rápidamente con fluidez.
Sí, vosotros! Que me ayudáis a encontrarle una salida a mis problemas, un sentido a mi vida. Que en cualquier rincón, en cualquier situación, en cualquier momento… estáis dispuestos a echarme una mano, a brindarme una oportunidad.
Sí, esto va por vosotros!
A mis pequeños utensilios de escritura, algo tan sencillo y familiar como un papel y un bolígrafo.
jueves, 4 de marzo de 2010
Su querida abuela.
Sentada en un viejo y húmedo tronco situado en el jardín de sus abuelos, Carmen piensa en todos los momentos que vivió en esa casa. Cuantas veces había pasado por allí corriendo hambrienta y feliz cuando llegaba del colegio.
Siempre abría la puerta con tanta fuerza que rebotaba contra la pared, para volver a cerrarse de un portazo, a la vez que gritando profería las palabras mágicas “Abuela! Que hay hoy para comer?”
Ella siempre le tenía su comida favorita sobre la mesa, lista para ser devorada por una niña que por su inocencia, espontaneidad y felicidad era la alegría de la casa.
Y ahora, allí sentada en aquel rincón lleno de recuerdos, se da cuenta de que le debe tanto a aquella mujer… historias aprendidas, cuentos inventados, regañinas oportunas, momentos divertidos, alegres, felices. Momentos únicos para una niña que adoraba e idolatraba a aquella mujer de edad avanzada y pelo canoso, aquella mujer que le consentía todo, aquella mujer que no era, ni es, una mujer cualquiera, era… su querida abuela!!
Siempre abría la puerta con tanta fuerza que rebotaba contra la pared, para volver a cerrarse de un portazo, a la vez que gritando profería las palabras mágicas “Abuela! Que hay hoy para comer?”
Ella siempre le tenía su comida favorita sobre la mesa, lista para ser devorada por una niña que por su inocencia, espontaneidad y felicidad era la alegría de la casa.
Y ahora, allí sentada en aquel rincón lleno de recuerdos, se da cuenta de que le debe tanto a aquella mujer… historias aprendidas, cuentos inventados, regañinas oportunas, momentos divertidos, alegres, felices. Momentos únicos para una niña que adoraba e idolatraba a aquella mujer de edad avanzada y pelo canoso, aquella mujer que le consentía todo, aquella mujer que no era, ni es, una mujer cualquiera, era… su querida abuela!!
miércoles, 3 de marzo de 2010
Deseo de miradas.

Arena, mar y aire que mece su encrespada cabellera. Sol que baña su blanca piel. Agua que golpea sus delicados pies desnudos. Salitre que flota y se pega a sus carnosos labios resecándolos. Lengua que humedece. Arena que se pega a su esbelto cuerpo a cada paso, y arena y más arena pegajosa. Cielo azul violáceo que anida el vuelo de numerosos pájaros. Curioso espejo cristalino con fondo marrón que daña sus claros ojos. Párpados que se entrecierran. Gente que corre, que ríe, que sueña, que quiere. Cometas de colores que surcan el cielo empujadas por personas que se sienten amos del viento. Miradas que recaen de una persona a otra. Y allí está, basta un solo instante para reconocerlo bajo sus grandes gafas de sol, descansa recostado sobre una piedra con su robusto torso al descubierto, el mismo en el que todas las noches naufraga llevada por la tempestad de la pasión.
Lo ve levantarse y acercarse, se acerca cada vez más y más, un paso, luego otro, entre la gente, luego otro paso, se acerca, más gente, un paso más… ansía abrazarlo, agarrarlo para que no se despegue de su cuerpo, sentir su calor, rozar sus labios… un paso más, cuatro ojos llenos de deseo que no se pierden de vista, dos sonrisas y un mentón tímido que desciende.
Lo ve levantarse y acercarse, se acerca cada vez más y más, un paso, luego otro, entre la gente, luego otro paso, se acerca, más gente, un paso más… ansía abrazarlo, agarrarlo para que no se despegue de su cuerpo, sentir su calor, rozar sus labios… un paso más, cuatro ojos llenos de deseo que no se pierden de vista, dos sonrisas y un mentón tímido que desciende.
martes, 2 de marzo de 2010
Y se querían.
Y se querían bajo un manto de estrellas relucientes que observaban el calor y el amor que sentían el uno por el otro. Y se querían bajo la mirada de pequeños insectos de playa que por allí pasaban. Y se querían bajo el velo de un salado beso. Y se querían aun a sabiendas de que sus mejillas estaban plagadas de arena y se querían...
lunes, 1 de marzo de 2010
Mi carroñero corazón.
Eras un pedacito de corazón que anidaste en mi, corazón herido que se ha vuelto poco a poco salvaje, corazón tempestuoso que naufraga en la soledad de bocas desconocidas, corazón desgarrado que no ha hecho otra cosa que vomitar los daños causados por tu incesante latir sin sentimiento. Ahora ya eres corazón olvidado y miro y observo y me gusta el latir de otros muchos corazones que podrían acabar dentro de mí.
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