Hoy, es uno de esos días que me apetece columpiarme muy alto, hasta la luna. Y contemplar desde allí como todo va cambiando. Evadirme.
Ya hace tiempo que he dejado de notar ese cosquilleo propio de cuando las yemas de tus dedos rozaban mi superficie, el hormigueo de mis neuronas cada vez que vibraba el teléfono y el aleteo de mis pestañas cuando me dedicabas una sonrisa.
Todo se ha convertido en una extraña picazón a la altura de mi pecho izquierdo.
Cambios. Eso es, cambios a lo largo de nuestras vidas. A veces nos sorprenden, otras son más esperados.
Y ahora estoy aquí, en este columpio de pensamientos incontrolados, recordando el último día que bebí sorbito a sorbito el olor de tu cuello, antes de incorporarme y decirte adiós. Para siempre.
"El corazón me resbala por las tuberías de este cuarto y ya no hay forma de sacarlo."
viernes, 17 de septiembre de 2010
miércoles, 8 de septiembre de 2010
A tres copas bajo cero.
El estómago de Claudia se retuerce, dice que no puede absorber más de aquella sustancia que hace que sus neuronas aleteen.
Son las 4 de la madrugada y esa es su tercera copa. ¿Y que si no sabe nada de él? El teléfono sigue sin sonar.
De un trago vacía el vaso y lo tira al suelo, esa noche le da igual que su amiga la llame guarra, está borracha.
Tiene ganas de bailar, saltar, cantar… y lo hace, vaya si lo hace.
Él sigue sin dar señales de vida aunque ya no le importa demasiado, se siente bien calentando a ese tío que no para de besarla. Delante de todo el mundo, incluso de él, que ha llegado sin avisar.
Si, mañana se arrepentirá, pasado llorará, pero esta es su noche y de momento prefiere dejarse llevar.
Son las 4 de la madrugada y esa es su tercera copa. ¿Y que si no sabe nada de él? El teléfono sigue sin sonar.
De un trago vacía el vaso y lo tira al suelo, esa noche le da igual que su amiga la llame guarra, está borracha.
Tiene ganas de bailar, saltar, cantar… y lo hace, vaya si lo hace.
Él sigue sin dar señales de vida aunque ya no le importa demasiado, se siente bien calentando a ese tío que no para de besarla. Delante de todo el mundo, incluso de él, que ha llegado sin avisar.
Si, mañana se arrepentirá, pasado llorará, pero esta es su noche y de momento prefiere dejarse llevar.
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