"El corazón me resbala por las tuberías de este cuarto y ya no hay forma de sacarlo."
viernes, 26 de marzo de 2010
De cuando el tiempo no pasaba.
Silencio de metal en esta fría habitación, un agudo sonido de reloj marca las doce. El sol entra a raudales por la ventana. Nueve alumnos se empeñan en leer y releer unas frases que esperan que los salve de un asqueroso suspenso. Una profesora con pinta de haber vivido demasiado corrige un ejercicio, al parecer, mal hecho. La tinta roja se desliza sobre el papel, un tachón, un bien, un mal y finalmente como resultado una gran R en la esquina superior derecha. Dos y diez, suena la campana que marca el fin de aquella angustiosa mañana. Suspiros de alivio. Un gran fin de semana por delante.
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