Viernes 12 de marzo lejano a ti.
Hoy me he despertado con una nueva marca roja en el cuello. La tapo, no quiero que ni el osito de peluche que descansa en mi cama vea el pequeño coagulo de sangre que me delata.
Salgo a la calle y pienso en lo irresponsable que soy, y todo me recuerda a ti: el pelo rebelde de aquel hombre, los labios finos de aquella mujer, el lunar específicamente colocado sobre el mentón de aquel niño…
Me arde el cuello, la mancha quiere salir, escapar de la pared dérmica donde está encerrada.
Me gustaría meterte en una cajita de madera y guardarte para siempre, transformarte en una edición de bolsillo o en una versión de viaje y llevarte en mi víscera roja con forma de corazón allá donde vaya.
La mancha me sigue ardiendo.
Te quiero, pero estás lejos y me gusta desahogarme en otras bocas imaginando que te pertenecen, perdóname.
Viernes 12 de marzo lejano a ti. Lo siento, yo soy así.
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