"El corazón me resbala por las tuberías de este cuarto y ya no hay forma de sacarlo."








sábado, 27 de octubre de 2012

El chico de la voz de locutor de radio, II


Sólo deseábamos una llamada, pero ninguno de los dos nos atrevíamos a dar el paso decisivo, el de dejar a un lado el maldito orgullo y pulsar la dichosa tecla verde.
La noche se había quedado fría, el invierno se acercaba como con cautela, avisando de que de un momento a otro llegaría para desempaquetar sus maletas e instalarse por una buena temporada.
Hundí mis huesos en el sillón y tras varios intentos decidí dejar lo de la llamada para otro día, como siempre.
A pesar de todo eso, eres importante, más que el hambre, el sexo y que una puta llamada; lo único que seguiría ahí cuando todo acabara, lo imperecedero.

jueves, 26 de julio de 2012

Río Tea a su paso por Prado
Volver aquí es como dar marcha atrás en el tiempo. Soy capaz de visualizar a una niña rubia de ojos azules a la que le dolían los pies cuando se le clavaban algunas de las miles de piedras que caracterizaban y caracterizan este río. Una libélula se posa en mi toalla, el agua baja con fuerza escurriéndose entre las rocas produciendo una cascada de placenteros decibelios y una rana croa a lo lejos, dando nombre a este trozo de infancia para muchas generaciones de Pradenses.

lunes, 9 de julio de 2012

Quiero vivir en un 3ºA


Vivo atormentada por un futuro incierto que no acaba de convertirse en presente. Sueño con centenares de personas que no conozco, que no he visto en mi vida y sin embargo aparecen todas las noches cuando cierro los ojos. Me hablan y me cuentan cosas que me desconciertan aún más. Me revuelvo entre las sábanas.
Les grito con cara de odio y repugnancia que se larguen y me dejen en paz pero no me escuchan. Se acercan y señalan un punto detrás de mí, un punto incierto, tanto como mi futuro.
Todo eso me asusta demasiado, asique sin girarme vuelvo a pedirles, esta vez educadamente, que vayan a acostarse a otra cabeza.


jueves, 17 de mayo de 2012

He dicho.


Probablemente ya debería estar durmiendo o probablemente debería de haber hecho esto mucho antes, ya hace demasiado tiempo que las letras no eran mi consuelo, mi forma de abrirme en canal y extirparme todo lo maligno. Por eso, por no dejarlo fluir poco a poco, ahora se me agolpan de golpe todas las células afectadas, me da miedo y se me quitan las ganas de echarlo fuera, de escribir. Así que ya lo vomitaré otro día, cuando reviente, mientras tanto buenas noches.

lunes, 16 de abril de 2012

Mi abuela es una mariposa.

Esta mañana me he dado cuenta de que mi abuela, igual que las mariposas, revolotea. De aquí para allá, sin reparar en el motivo que la lleva a emigrar de un lado a otro.
¡A comer! grita mi madre, y mi abuela, incansable, sigue batiendo sus diminutas alas.

martes, 20 de marzo de 2012

Volvió a ser primavera

Volvió a ser primavera, sin ese frío, sin esas ganas de sofá y manta constantes, sin que se erizara la piel a cada segundo.
Volvió a ser primavera y a instalarse de nuevo el hormigueo típico de esta época en las zonas más erógenas de nuestros cuerpos, con el ardor, la vitalidad y las ganas de sexo que se incrusta directamente en la sangre.
Esa es mi sensación, y es la que me acompañará a casa, la que subirá los escalones conmigo y la que se meterá en mi cama.

sábado, 3 de marzo de 2012

ella.

Os imagináis si no existieran personas como ella? Debería haber una ley que obligara a crear por cada dos habitantes alguien así: con tanta energía y positivismo a pesar de todo.

Estaba sentada enfrente de mí, con esas ganas de ayudar que se le escapan por el rabillo del ojo, con los tímpanos dilatados, expectante, preparada para decir algo que posiblemente me aliviaría del peso que me oprimía el pecho. Me gustaba saber que estaba ahí, con la calidez de su sonrisa envolviéndome y tirando de mí hacia fuera. Era ella quien completaba mis frases, y nos reíamos cuando esto sucedía.

Es por eso que apoyo esa ley, porque ella, sin ser ni lista, ni tonta, ni impulsiva, ni prudente, es, por su sencillez, una de esas mujeres que todo el mundo debería tener a su lado.

sábado, 21 de enero de 2012

Solía dar saltitos cuando la alegría me inundaba.

Solía dar saltitos pequeños y agitar las manos de arriba abajo muy rápido cuando la alegría me inundaba, así, de un momento a otro, el corazón me bombeaba muy rápido y empezaba a sentir un intenso ardor en el pecho.

Desde que formas parte de mí, sin saberlo, esa parte del pasado ha vuelto. Me duelen las manos y los pies de tanta alegría y creo que no puedo remediarlo.

Cuando me dan esos ataques incontrolados, tú me ves con los ojos bien abiertos, incrédulo, hasta que, sin decir una sola palabra, comprendes la causa de mi locura transitoria y tu boca dibuja la sonrisa más grande que he visto nunca.

- Tengo miedo, Diana – decías interrumpiéndome.

- ¿De qué?

- Tengo miedo de que algún día tu alegría se acabe y dejes de saltar y agitar tus manos para siempre.