"El corazón me resbala por las tuberías de este cuarto y ya no hay forma de sacarlo."








miércoles, 24 de febrero de 2010

Soledad pintada de tranquilidad.

Sentada en el sofá de su casa delante de la chimenea y con una taza de té humeante entra las manos, observa, a través de la ventana, los pequeños copos de nieve que caen sobre su pequeña ciudad. Hace mucho frío pero los troncos en llamas aportan un calor cálido y hogareño al ambiente.
Está sola en casa, la paz la inunda y se siente tranquila.
Un gato maúlla apoyado en el alfeizar de una ventana, el mismo que años atrás perdió una de sus siete vidas al caer desde esa altura.
La televisión encendida, y con el volumen al mínimo, se empeña en vender productos que ni los anunciantes saben a ciencia cierta para qué podrían ser útiles.
Un libro de tapas negras, anteriormente olvidado, descansa en su regazo con ganas de desenterrar de sus páginas todas aquellas historias llenas de pasiones y romances.
Un reloj apoyado en la estantería marca una hora que parece no existir para ella, porque en este momento no le importa nada, ni aquel gato que la mira, ni la televisión que no para de hablar, ni el libro olvidado, ni aquel reloj con agujas que parecen no cansarse nunca de hacer siempre el mismo recorrido. Solamente piensa en ese sentimiento de libertad que la invade por completo.
Da un sorbo a su taza de té y con una sonrisa en la cara se deja caer sobre el respaldo del cómodo sillón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario