"El corazón me resbala por las tuberías de este cuarto y ya no hay forma de sacarlo."








martes, 24 de mayo de 2011

Y se duerme así, feliz.

Desde esa esquina Carolina puede ver una pequeña fisura en el pecho de Mario. Está en la perspectiva correcta, si sigue así, dentro de nada acabará viendo como todas sus entrañas susurran a gritos todo lo que ha querido escuchar durante ese minuto. Abandonarse al corazón (o al destino) es su propósito de esta semana, lo decide mientras un bostezo se le escapa de la boca y el color rojo se le clava a las mejillas. No sabe como lo hace pero sus nervios patinan y la sangre corre enloquecida para agolparse en la yugular, asfixiándola, cada vez que los ojos de Mario chocan con su piel envolviéndola en una calma y bienestar inexplicables.

Hunde los huesos en la cama, se hace un ovillo y se duerme así, feliz, sintiendo en la nuca unos cálidos labios que la hacen sonreír por última vez.

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