De entre todos los sentimientos existentes que mis células podrían llegar a experimentar, se han decantado por la indiferencia (¿o rabia?) que me produce ver cómo te marchas sin poder hacer nada. Estás a escasos metros de mi organismo pero siento tu silenciosa retirada, poco a poco, con sigilo. Sin embargo miro a mi derecha y te veo impasible, sentada en la sillita azul desplegable de mi habitación, como de costumbre, aunque cada vez con menos frecuencia...
No hay comentarios:
Publicar un comentario