
Que si, que soy libre. Que mi cabeza y corazón no pertenezcan a nadie, como cuando era pequeña y solo pensaba en esconderme del mundo tras las piernas de mi madre. Y que si, que también estoy confusa, entiéndelo.
Los ronquidos de mi padre en la habitación de al lado volatizan cualquier tipo de pensamiento. Son las 2:35 de la madrugada y no puedo dormir. La floreada colcha descansa a los pies de la cama. Me muero de calor. Y a pesar de que me siento un poco decepcionada conmigo misma por haberme engañado, estoy mejor que bien.
En un instante me vienen a la mente montones de pájaros sobrevolando el mar, y la tierra, y con esa imagen en la cabeza se me cierran los ojos.
Oscuridad, silencio.
Los ronquidos de mi padre en la habitación de al lado volatizan cualquier tipo de pensamiento. Son las 2:35 de la madrugada y no puedo dormir. La floreada colcha descansa a los pies de la cama. Me muero de calor. Y a pesar de que me siento un poco decepcionada conmigo misma por haberme engañado, estoy mejor que bien.
En un instante me vienen a la mente montones de pájaros sobrevolando el mar, y la tierra, y con esa imagen en la cabeza se me cierran los ojos.
Oscuridad, silencio.
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